Dr. Oscar E. Holguín Q.
El golfo de California (GC) y el mar Mediterráneo (MM) son ecosistemas que se consideran manchas calientes de alta biodiversidad. Ambos ambientes pueden ser comparables desde distintas perspectivas tanto fisiográficas, bio-ecológicas como climáticas, guardando proporciones respecto a biodiversidad.
Son mares interiores ubicados en zonas climáticas subtropicales con una elevada evaporación y con balance hidrológico negativo por ser más salinos que los océanos, por lo mismo son considerados como cuencas de concentración, pues se caracterizan por recibir bajas cantidades de agua por precipitaciones, insuficiente aportación de ríos a causa de captación por represamientos y usos diversos de sus aguas (solo dos ejemplos: la dramática contención del Río Nilo por la gigantesca presa de Assuán en Egipto a partir de 1964 y de igual manera el río Colorado que a partir de los años 30 del siglo pasado perdió el caudal hacia el golfo por la construcción de represas entre las mayores del planeta) que en parte es compensada por la entrada superficial de corrientes oceánicas con salinidad media de 34-34.5 ppm y salida al océano de aguas de mayor salinidad, además de que, los dos mares demarcan áreas desérticas o semi desérticas que reciben elevada radiación solar.
No obstante, a diferencia del Mediterráneo (38 ppm), al golfo de California (37.5 ppm en zona central) le favorece una amplia comunicación con el océano Pacífico y está delimitado por las costas de un solo país (México) en contraste con el Mediterráneo que se une con el Atlántico por el estrecho de Gibraltar de unos 14 kilómetros de ancho con litorales de 24 países, 14 europeos, 5 asiáticos y 5 africanos, muchos de ellos altamente industrializados, que vierten gran cantidad de contaminantes, con una compleja historia a lo largo de miles de años de asentamientos costeros y explotación permanente de sus recursos marinos.
El Mediterráneo es un mar básicamente oligotrófico, todas las aguas litorales están afectadas por la eutrofización aunque en grados diferentes, así pues, presenta un bajo contenido de nutrientes, la materia orgánica que se hunde en la profundidad es transportada con las masas hídricas que fluyen desde el Mediterráneo hacia el Atlántico, además, las mareas son casi imperceptibles en este mar interior cuyos niveles de este a oeste van de los 4 a 12 cm de amplitud (a diferencia del GC en donde oscilan de sur a norte entre 2.3 a 10 m). Este mar también se enlaza al norte por el estrecho del Bósforo con el mar Negro que es considerado una cuenca de dilución (salinidad media de 18 ppm) y también unido por el sur con el mar Rojo de alta salinidad (40 ppm) mediante el angosto canal artificial de Suez. EL MM y el GC contienen un número muy similar de especies de moluscos marinos registrados (2,113 el primero y 2,193 en el segundo, con datos hasta 2010).
Se debe considerar que la cifra dada para el MM solamente es reflejo de la enorme superficie y volumen de este sistema. De acuerdo con diversas fuentes bibliográficas, el GC es un mar altamente biodiverso y ocupa una superficie bastante pequeña de 160 000 km2 en comparación con el MM 2.5 000.000 de km2, 16 veces mayor al GC, de baja productividad y sobreexplotado en sus recursos. Durante milenios el MM, ha sido el mar más conocido y estudiado del planeta, Aristóteles ha sido considerado el primer biólogo por sus observaciones de la flora y fauna marinas, en cambio el golfo de California es aún un cuerpo insuficientemente investigado en diversos campos, está caracterizado por contener recursos biológicos de alta densidad, se estima por ejemplo, que con el avance de los estudios el número de registros faunísticos para el área que ocupa incrementará considerablemente y seguramente se logrará un mayor conocimiento de los procesos dinámicos internos que involucran la adaptación y el comportamiento de los organismos.
Ambos sistemas marinos contienen gran variedad de ambientes y hábitats en su gran extensión de litorales (40,000 km MM y 3,000 km GC Aprox.), en sus numerosas islas e islotes, lagunas costeras, humedales, pantanos, estuarios, esteros, fondos de diversas características, praderas de fanerógamas marinas, congregaciones de algas, arrecifes rocosos, manchas coralinas y manglares (en estos dos casos en el GC), restos de embarcaciones, etc.
La pesca influye en la biodiversidad marina debido tanto a la reducción local de especies comerciales y asociadas a la pesca, como a la destrucción de hábitats. Prácticamente todas las poblaciones de peces y los mariscos utilizables se pescan en ambas cuencas más allá de las capturas sostenibles, circunstancia que, unida al deterioro de los hábitats, amenaza cada vez más a la sostenibilidad de su explotación.
El Golfo de California sigue siendo un mar bien conservado pese a que desde las últimas tres o cuatro décadas ha comenzado a tener problemas principalmente de sobrexplotación de los recursos marinos de mayor demanda; se han incrementado sustancialmente los asentamientos urbanos, las instalaciones de servicio al turismo se extienden alternadamente a lo largo de 3 000 km de costa.